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ARTÍCULO: PROBLEMAS SOMATOMORFOS (PARTE II)

Hipocondría.

De un diez a un veinte por ciento (10 – 20%) de la población pueden presentar preocupaciones hipocondríacas en algún momento de su vida, que, con una terapia adecuada saldrían en un plazo aceptable de tiempo, aún en los casos más difíciles, los cuales requieren la combinación terapéutica, psicología y farmacología, se solucionan bien siempre que haya una buena colaboración del paciente.

Lo esencial en el tratamiento es ver la estructura psicológica de la persona con hipocondría y los problemas en la cuantificación perceptual e interpretativa, que hace que este tipo de personas presten una atención y una evaluación a todo lo que sean señales corporales.

Los pacientes hipocondríacos parecen desconectados perceptivamente del exterior, y están selectivamente atentos a sus ruidos corporales y a las sensaciones internas y externas, síntomas y signos que sus cuerpos les comuniquen.

La biografía de estos pacientes está organizada sobre la psicología del miedo y acaban aislados por su monocorde temática de enfermedad, molestias, padecimiento, además de gastar mucho tiempo y dinero en chequeos, análisis y consultas médicas.

Trastorno por somatización.

Por somatización se entiende la tendencia experimentar comunicar síntomas y molestias físicas, sin hallazgos biológicos que lo justifiquen, de enfermedades no graves en exceso, pero que hacen la vida bastante difícil a la persona que lo padece, y que son la consecuencia de una falta de adaptación al estrés psicosocial.

Las somatizaciones más frecuentes afectan a la práctica totalidad de órganos, aparatos y sistemas, que, aunque sean psicosomáticos, pueden ser muy violentos e ir acompañados de una pobre respuesta emocional, baja hipocondría y sin problemas psicológicos llamativos.

Como los pacientes hipocondríacos los que somatizan también acaban aislados del entorno por lo monotemático de sus conversaciones, y sus consulta médicas son continuas, tanto es así que los americanos han acuñado el término doctor shopping, para señalar este hábito de ir al médico como quien va de tiendas.

Dolor somatoforme.

Denominado en otros tiempos dolor psicógeno, dolor idiopático, trastorno por propensión al dolor o reumatismo psicógeno.

Es un dolor que si no se trata, su evolución es crónica, y cuya causa no tiene ningún soporte físico demostrable, sino que, es la consecuencia de la no solución de problemas psíquicos desconocidos por parte de la persona que sufre el dolor.

Los pacientes que sufren este dolor suelen ser víctimas de la ineficacia terapéutica y del escepticismo, y la repercusión del problema en el ámbito laboral, social y económico del paciente, hace que su vida sea poco grata.

El dolor psicógeno, se da con más frecuencia en mujeres que en hombres, y pueden aparecer en cualquier órgano o sistema, aunque lo frecuente es que se centre en el aparato locomotor, irradiándose a distintas estructuras osteomusculares.




 

Psicólogo Colegiado M-11640

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