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	<title>depresión &#8211; Humane</title>
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		<title>Consejos para el manejo de la Ansiedad y Estado de Ánimo en el Confinamiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fernando Huerta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2020 08:28:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[ayuda]]></category>
		<category><![CDATA[confinamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace ya cuatro semanas que estamos encerrados, y como es lógico la parte psicológica empieza a flaquear, lo más normal&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya cuatro semanas que estamos encerrados, y como es lógico la parte <strong>psicológica</strong> empieza a <strong>flaquear</strong>, lo más normal es que a partir de las dos semanas, eso si no nos ha aparecido antes por la perspectiva de estar confinados, comencemos a tener al menos <strong>desazón </strong>psíquica, es decir una angustia a nivel <strong>ideacional </strong>que nos agobia, pero que no nos produce síntomas fisiológicos. El siguiente paso en graduación es la <strong>ansiedad</strong>, la cual ya se manifiesta de forma <strong>física</strong> en diferentes sistemas, bien muscular, con tensión en el pecho, la espalda, garganta u otras zonas del cuerpo, bien problemas gastrointestinales variados, circulatorios o respiratorios; que se presentan habitualmente con malas digestiones, dolores o molestias en el estómago o en el intestino, ritmo cardiaco más rápido y tensión alta, o una respiración más agitada, y en el peor de los casos podemos llegar a una fase de mayor intensidad sobre todo en los problemas de tensión muscular, tasa cardíaca alta en determinados momentos y disnea, causándonos lo que se denomina <strong>crisis</strong> de <strong>ansiedad</strong>, de menor o mayor intensidad, pudiendo llegar en algún caso extremo a la llamada <strong>crisis</strong> de <strong>pánico</strong>, que no es otra cosa que el aumento de nivel en algún punto con respecto a la de ansiedad, pero cuya interpretación  durante su trascurso y posteriormente al hecho es mucho más negativa.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-2968 alignleft" src="https://humane.es/wp-content/uploads/2020/04/foto-confinamiento-300x200.jpg" alt="manejo de ansiedad en confinamiento" width="300" height="200" srcset="https://humane.es/wp-content/uploads/2020/04/foto-confinamiento-300x200.jpg 300w, https://humane.es/wp-content/uploads/2020/04/foto-confinamiento-370x246.jpg 370w, https://humane.es/wp-content/uploads/2020/04/foto-confinamiento-555x369.jpg 555w, https://humane.es/wp-content/uploads/2020/04/foto-confinamiento.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Al mismo tiempo que estas situaciones suben los niveles de ansiedad, el <strong>estado</strong> de <strong>ánimo</strong> suele <strong>bajar</strong> de forma insidiosa, es decir, baja muy poco a poco cada día o semana pero de forma progresiva, de manera que no se percibe casi al principio, pero llega un momento en que es tan evidente, que sí somos conscientes de que algo está pasando en nuestro ánimo. Además esto, puede acontecer en forma de <strong>distimias</strong>, es decir, <strong>subidas</strong> y <strong>bajadas</strong> del formato anímico a lo largo del día o de un día a otro, que se suceden con mayor o menor duración, cuya causa son los pensamientos que tengamos en una y otra fase. Este bajo estado de ánimo o estos cambios, pueden ser <strong>leves</strong> o <strong>moderados </strong>cursando con desmotivación, anergia, falta de ilusión, pocas de ganas hacer o disfrutar; o en grado más <strong>alto</strong>, con problemas de sueño, tanto insomnio como hipersomnia, atonía, desidia, pereza desproporcionada, inapetencia o apetito desmesurado tanto alimentario como sexual, y visión futura sesgada y negativa.</p>
<p><strong>¿Qué podemos hacer para mitigar estos síntomas ansiosos y depresivos que nos produce la situación de confinamiento?</strong></p>
<p>Lo primero es no perder la <strong>perspectiva</strong> de lo que está pasando, tener claro en nuestro cerebro que es algo puntual, que dura un tiempo limitado muy insignificante, en proporción a lo que es longitudinalmente nuestra vida, así que es importante <strong>relativizar</strong>, mirar la <strong>globalidad</strong> y no quedarnos en el <strong>detalle</strong> focalizados sin ver el resto, que nuestra vida no es esto de ahora, sino que está en las expectativas futuras de una existencia normal.</p>
<p>Pensar que estamos actuando lo <strong>mejor</strong> que se <strong>puede</strong> en este momento, y <strong>no</strong> provocarnos <strong>desasosiego</strong> sin finalidad alguna, buscando respuestas alternativas diferentes, porque <strong>no </strong>las <strong>hay</strong> ahora y <strong>no</strong> nos hacen <strong>falta</strong> tampoco, simplemente estamos protegiéndonos, cuidándonos y cuidando a personas que queremos, las cuales no vemos porque las podemos dañar seriamente, debido a su edad avanzada o a otro tipo de problemas patológicos añadidos, por sus peculiaridades vitales o genéticas, y por supuesto haciéndole un buen favor a nuestra sociedad en general.</p>
<p>Confeccionar estrategias vitales <strong>adaptadas</strong> a la <strong>situación</strong>, distinguiendo entre los fines de semana o festivos y días laborables, hacer claramente una <strong>diferenciación</strong>, para tener una buen <strong>contraste</strong> en los hábitos entre los unos y los otros. Ponerse horarios diferentes, actividades distintas, refuerzos que no sean los mismos, actitud diferente. Darle a los días de asueto, un toque que sea exclusivo y de mayor potencial, en todos los repertorios de conductas que se puedan, y claro está <strong>disfrutarlos</strong>.</p>
<p>Ducharnos y vestirnos cada día como si <strong>fuéramos</strong> a salir a trabajar a la calle, sin olvidar nuestra colonia, nuestros complementos; cuidar la <strong>imagen</strong> influye mucho en el estado de <strong>ánimo</strong>, hemos de vernos bien para sentirnos mejor. Tener hábitos <strong>deportivos</strong> al menos dos o tres días a la semana, para activarnos tanto fisiológicamente como psicológicamente, esto también reducirá la <strong>ansiedad</strong> y mejorará el estado <strong>anímico</strong> sin duda.</p>
<p>Hacer comidas <strong>elaboradas</strong> en las que disfrutemos tanto en la <strong>preparación</strong> como en la <strong>degustación</strong> de las mismas, <strong>permitirnos</strong> si es un día especial algo más caro que teníamos pendiente o alguna cosa que tengamos que trabajarla mucho más, alguna bebida diferente, agradable y divertida, zumos tropicales y mediterráneos, tés e infusiones con limón, frutas, jengibre, aguas aromatizadas con melocotón, albaricoque, cereza.</p>
<p>Me parece muy <strong>importante</strong> señalar, que en el caso de que decidamos tomar <strong>alcohol</strong>, ha de ser siempre con <strong>moderación</strong>, y por supuesto en personas que <strong>puedan</strong> y no tengan <strong>problemas</strong>, mejor beber algo que sea fermentado que destilado debido a su alta graduación. No olvidar que el alcohol siempre es <strong>ansiógeno</strong> y <strong>depresor</strong>; genera ansiedad y baja el ánimo pasado su primer efecto inicial satisfactorio y euforizante, con lo que esto representa en cualquier momento y mucho más en este, ya que podemos obtener sin darnos cuenta lo <strong>contrario</strong> a lo buscado, así que <strong>cuidado</strong>.</p>
<p>Buscarse <strong>actividades</strong> reforzadoras y gratificantes que hacer dentro de la <strong>situación</strong>; limpieza de grandes y pequeñas cosas, arreglo de enseres, bricolaje, pintura, manualidades y un montón de acciones más que nos harán pasar ratos muy agradables y productivos. No olvidarnos de la maravillosa <strong>tecnología</strong> que tenemos ahora, estamos en el siglo XXI y las <strong>posibilidades</strong> son francamente enormes, no vivimos en el 1870 y tenemos como mucho unos cuantos libros en el mejor de los casos. El <strong>acceso</strong> a música, juegos, vídeos, películas, información, cultura, comunicación interpersonal es <strong>brutal</strong> si lo <strong>apreciamos</strong>, así que nos <strong>amenizarán</strong> sin duda mucho el tiempo que dure el encierro, siempre que los <strong>valoremos</strong>.</p>
<p><strong><span style="color: #009900;">Autor.</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><a style="color: #000000;" href="https://humane.es/fernando-huerta-moreno/">Fernando Huerta Moreno. </a></strong></span></p>
<p><span style="color: #009900;"><a style="color: #009900;" href="http://www.humane.es"><strong><span style="color: #009900;">Humane Centro de Psicología</span></strong></a></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/psicoterapia/">Psicoterapia </a> <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/sexologia/">Sexología</a>  <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/coaching/">Coaching </a> <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/cursos-de-felicidad/">Cursos</a></strong></span></p>
<p>Más información o contratación de cualquiera de nuestros servicios:</p>
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		<title>Depresión de la tumbona</title>
		<link>https://humane.es/articulos/70-depresion-de-la-tumbona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Huerta]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 14:42:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
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					<description><![CDATA[La depresión, aunque parezca imposible, es frecuente también durante los meses de verano. En este artículo se explican algunas claves&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4>La depresión, aunque parezca imposible, es frecuente también durante los meses de verano. En este artículo se explican algunas claves que pueden ayudar a comprender este inesperado fenómeno.</h4>
<p><img decoding="async" class=" wp-image-992 alignleft" src="https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/la-depresion-de-la-tumbona-300x204.jpg" alt="Depresión de la tumbona" width="400" height="272" srcset="https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/la-depresion-de-la-tumbona-300x204.jpg 300w, https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/la-depresion-de-la-tumbona-370x252.jpg 370w, https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/la-depresion-de-la-tumbona.jpg 422w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></p>
<p>El año pasado por estas fechas apareció una voz de alerta en diversos medios de comunicación ante lo que se denominó la depresión de la tumbona, un “tipo” de <a href="https://humane.es/servicios/psicoterapia/" target="_blank" rel="noopener">depresión </a>que por definición surge en la época estival tras pasar unos días de descanso alejados de nuestro entorno cotidiano. Un fenómeno en apariencia extraño ya que, ¿por qué estar de vacaciones podría generar en alguien una depresión? Cierto es que la mayoría de las personas viven sus vacaciones con disfrute, e incluso con plenitud. Sin embargo, para unos pocos puede ser el comienzo de un infierno. Algo realmente intrigante dado que, incluso estos pocos que se deprimen durante el verano, son los mismos que durante el largo curso ansían, como la mayoría, la llegada de las vacaciones.</p>
<p>Entonces, de nuevo, ¿cómo es posible que se depriman por sentarse al sol cuando eso es precisamente lo que han deseado una y otra vez durante el casi eterno invierno? Alguien podría pensar que la exposición continuada al sol podría ser capaz de generar algún tipo de reacción bioquímica, alterando los niveles de neurotransmisores asociados a nuestro estado de ánimo. Pues bien,<strong> en realidad sucede lo contrario:</strong> el sol y la luz son beneficiosas para nuestro estado de ánimo. Y precisamente a este hecho se atribuye el que las personas que permanecen un cierto tiempo en un país con de pocas horas diarias de luz sean<strong> más proclives a sufrir una depresión</strong>. Por tanto, este hecho lejos de resolver la cuestión la enturbia aún más: ¿Qué es eso tan negativo que puede con la belleza de hermosos atardeceres, con el placer del descanso, con la posibilidad de cambiar la rutina, y además con las propiedades anti-depresivas de la luz del sol?</p>
<p>Aunque los psicólogos austriacos que acuñaron el término de <strong>depresión de la tumbona</strong> lo atribuyeron a la incapacidad para liberarse del estrés acumulado durante el año, intentaré aquí dar una visión alternativa del origen de este curioso fenómeno centrándome en el papel de lo que es una de las actividades “depresógenas” por excelencia: Pensar.</p>
<p>En efecto, <strong>pensar</strong> puede parecer a primera vista una actividad inocua, e incluso productiva en muchos casos. Sin embargo, esta actividad realizada bajo el manto del pesimismo, puede convertirse en el raíl que nos transporte al túnel más oscuro. Para comprenderlo cualquiera puede hacer el sencillo ejercicio de imaginar cómo se sentiría una persona tras reflexionar durante más de 60 minutos seguidos en lo que le gustaría haber sido y no ha conseguido ser, o en cómo siente que su vida no es en absoluto lo que querría y además no ve la forma de cambiar. Ahora imagínese eso día tras día durante 15 días. En fin, supongo que ahora será más fácil entender cómo puede aparecer la depresión de la tumbona. Cuando la insatisfacción se encuentra con el silencio o con el tiempo libre, o con el aburrimiento, los tentáculos de la desesperanza y la melancolía toman una fuerza insospechada, y a veces inapelable.</p>
<p>Sin embargo, <strong>hay algo paradójico en esto del pensar,</strong> y es que, si bien puede ser parte importante del problema, no es menos cierto que también puede ser parte de la solución. Quizá entonces debamos decir que la clave es el punto de partida: Mientras que el “<strong>depresivo</strong>” es arrastrado hacia la reflexión fruto de un estado de ánimo irritable, frustrado, o melancólico. El “<strong>constructivo</strong>”, aun sintiendo en ese momento algo parecido, dirige él mismo su propia reflexión. Y lo hace desde la confianza en que su análisis le llevará a solucionar sus problemas o al menos a atenuarlos. A partir de ahí, todo lo que viene después ya es distinto. Mientras que el “<strong>depresivo</strong>” se auto-convence con facilidad de que todo lo que tiene en su vida es negativo, el “<strong>constructivo</strong>” escudriña todas las piezas de su puzzle vital para salvar algo, a veces una sencilla experiencia que consigue que todo lo demás merezca la pena. El “<strong>depresivo</strong>” concluye que la vida no tiene sentido, el “<strong>constructivo</strong>” ha logrado aprender de su experiencia vital, se ha hecho más sabio, y se ha hecho más fuerte.</p>
<p>Ahora bien, aunque la predisposición ante el pensar es muy importante, no hay que olvidar que en las depresiones veraniegas lo que germina es la semilla de la insatisfacción de todo un año, y en ocasiones, de toda una vida previa. Igual que no hay planta sin semilla –al menos de momento-, bien podríamos decir también que generalmente<strong> no hay depresión sin insatisfacción</strong>. Y la insatisfacción no es sino ese gran armario donde se guardan todas esas cosas desagradables que no queremos ver habitualmente: frustraciones, incomprensiones, decepciones, preguntas sin respuesta&#8230;</p>
<p>Es fundamental abrir y airear este armario de vez en cuando ya que, de otra forma, cuando se abre fruto de una sobrecarga, el efecto es mucho más devastador. Otras veces como decía, pensando, pensando, casi sin darnos cuenta se agrieta la parte baja del dichoso armario y empieza a salir por ahí esa peligrosa pasta de alquitrán que todo lo ennegrece. La solución no será por tanto almacenar indefinidamente. Si bien es verdad que dar audiencia a esa parte de nosotros mismos es algo costoso, no es menos cierto que hacerlo frente a una persona cálida y empática puede transformarlo todo en una experiencia realmente reconfortante. Además, el aire que aporta una escucha verdadera suele ser suficiente para respirar los primeros metros del nuevo camino. Y así, muchas veces de forma fluida, surgen la mayoría de las respuestas. Curiosamente esas mismas respuestas son las que el “depresivo” necesita cuando se sienta en la tumbona y se pone a pensar casi sin darse cuenta. El problema como decía antes es que el “depresivo de la tumbona” a menudo no es parte activa en la búsqueda y la solución de sus problemas. Como realmente no pretendía respuestas, son las preguntas las que le interrogan a él de forma insidiosa, situando a la persona en una posición de debilidad aún más difícil de remontar.</p>
<p>En cualquier caso, es importante destacar que en muchos casos el “<strong>depresivo</strong>” es en realidad víctima de su entorno, y en otros, de su estilo de vida. Y por tanto muchas de sus frustraciones no son más que los efectos colaterales de un sistema social y productivo que unas veces sugiere, y otras impone, unas coordenadas vitales erróneas, alejadas de las verdaderas necesidades que laten dentro del individuo. Ya que esto podría dar pie a otro artículo completo, me conformaré concluyendo que si el rumbo está equivocado, el destino no puede ser otro que la desorientación, la angustia y la frustración.</p>
<p>Ante esto, reconstruir serenamente los principios de una vida que pueda ser percibida como gratificante y valiosa será por tanto el primer objetivo a lograr. No es tarea fácil, pero es sin duda mucho mejor que vivir en un barco a la deriva. Al final, la tumbona, la hamaca, o la silla de playa, pueden ser el principio de una depresión, pero también el principio de una vida distinta, quizá mejor.</p>
<p>Más información o contratación de cualquiera de nuestros servicios: <a href="mailto:info@humane.es">info@humane.es</a></p>
<p><span style="color: #009900;">Gonzalo Hervás Torres.</span></p>
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		<title>La depresión</title>
		<link>https://humane.es/articulos/55-depresion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Huerta]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2013 11:48:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento depresión]]></category>
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					<description><![CDATA[Es uno de los problemas sanitarios más importantes de nuestra sociedad por su frecuencia, por su repercusión social, laboral, familiar,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4>Es uno de los problemas sanitarios más importantes de nuestra sociedad por su frecuencia, por su repercusión social, laboral, familiar, y por el riesgo de mortalidad, aunque esto contrasta con que su pronóstico es bueno con un adecuado tratamiento.</h4>
<p><img decoding="async" class=" wp-image-1037 alignright" src="https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/Fotolia_65819364_XS-depresión-300x200.jpg" alt="La depresión" width="401" height="267" srcset="https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/Fotolia_65819364_XS-depresión-300x200.jpg 300w, https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/Fotolia_65819364_XS-depresión-370x247.jpg 370w, https://humane.es/wp-content/uploads/2013/07/Fotolia_65819364_XS-depresión.jpg 424w" sizes="(max-width: 401px) 100vw, 401px" /></p>
<p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Depresi%C3%B3n" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer"><strong>La depresión</strong></a> es un cuadro clínico al que se puede llegar de muchas formas; por causas físicas, químicas y psíquicas, o por la mezcla de varias en función de la causa estará el tratamiento aunque lo ideal es la utilización del modelo múltiple biopsicosocial.</p>
<p>En <strong>la depresión</strong> aparecen disfunciones en las cuatro dimensiones fundamentales del individuo; estado de ánimo, impulsos, comunicación, y ritmos biológicos.</p>
<p>El estado de ánimo en su plano psíquico está caracterizado por amargura, desesperanza, desapego a la vida, preocupación por la salud, el dinero, el amor, y en su plano físico por dolores de cabeza, nuca, cuello, espalda, hormigueo, pesadez del cuerpo, picores, rigidez, tensión de estómago y otros múltiples síntomas somáticos.</p>
<p>Los impulsos se ven afectados a nivel psíquico con indecisión, pensamiento, lento y torpe, bajo rendimiento intelectual y falta de interés afectivo y vivencial. A nivel corporal se aprecia inhibición motora, tensión baja, fatigabilidad, y disminución del apetito alimentario y sexual.</p>
<p>La comunicación verbal y no verbal también se afecta, se pierde capacidad de sintonización, hay incomprensión y vacío. El oído, el gusto,…bajan su sensibilidad, se habla menos, se abandona el aseo, el vestido y puede haber irritabilidad y agresividad.</p>
<p>Los principales ritmos biológicos, sueño, alimentación y vivencia del tiempo se desajustan de forma importante. Se produce insomnio, aparece la pérdida parcial o total de apetito y el tiempo se vive como si no transcurriera y anclado en el pasado. En casos atípicos se da un apetito alimentario y sexual voraz y se pasa durmiendo excesivo tiempo, son depresiones que cursan con hiperfagia, hipersomnia e hipersexualidad.</p>
<p>Para terminar señalaremos algunos datos informativos de lo observado en la población general:</p>
<p>“La depresión es más frecuente en mujeres que en hombres, se encuentra en todas las edades aunque con características diferentes, la cultura afecta tanto en la forma como en la frecuencia, y la profesión influye tremendamente en incidencia”</p>
<p><strong><span style="color: #009900;">Autor.</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><a style="color: #000000;" href="https://humane.es/fernando-huerta-moreno/">Fernando Huerta Moreno. </a></strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #009900;"><a style="color: #009900;" href="http://www.humane.es">Humane Centro de Psicología</a></span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/psicoterapia/">Psicoterapia </a> <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/sexologia/">Sexología</a>  <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/coaching/">Coaching </a> <a style="color: #000000;" href="https://humane.es/servicios/cursos-de-felicidad/">Cursos</a></strong></span></p>
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