Discusiones y pareja

Las discusiones en pareja no sólo no son malas, sino que son imprescindibles si se quiere tener una relación sana, sincera y que todo no se vaya al traste.

El problema es cuando las discusiones son demasiado frecuentes, reiterativas sobre los mismos temas y no llevan a solución alguna.

Discursiones y pareja

Discutir es necesario, es una forma de negociar. Uno, no puede relacionarse con nadie sin que haya discusiones. Con la pareja mucho más, pues el grado de implicación de la relación y el tiempo es mucho mayor.

Discutir es una forma de defender nuestros derechos, límites, opiniones, opciones que habrá que congeniar con la otra persona si queremos tener una buena relación. Es una forma de expresión y de negociación irremediable si no queremos ir acumulando malestar y sentirnos progresivamente mal con nosotros mismos y con la otra persona. Acabaremos al final sintiéndonos tan mal que abandonaremos, la relación o enfermaremos de uno u otro modo.

Lo importante es como discutir adecuadamente, y daremos a continuación algunas pautas imprescindibles para que las discusiones sirvan como modelo de salud y desarrollo personal propio y de la pareja, en vez de como arma de destrucción ambas cosas.

1. Las discusiones son siempre para expresar opiniones y no para demostrar que se está por encima del otro, sino lo único que conseguiremos es que la otra persona se defienda o se sienta mal.

2. Es muy importante en una discusión el como se expresan las cosas, la forma en como se dicen, el tono debe ser lo más neutro posible y no debe haber ningún tipo de agresividad.

3. Es muy importante tener empatía, es decir, ponerse en el lugar del otro para así poder ver su perspectiva y poder entenderle mejor.

4. Siempre hay que compatibilizar mis derechos con los de mi pareja, sino perderemos los dos.

5. No irse de contenidos, hay que hablar del tema que queríamos tratar en cuestión y no de los temas del pasado.

6. Intentar quedarme a gusto por lo que he dicho y preocuparme de si la otra persona también lo ha hecho, así ese tema se dará por resulto y no saldrá de forma constante junto con otros acumulados en cada discusión.

7. Cuando se discute se hace para solucionar, llegar a acuerdos y expresar opiniones, no para enemistarse con quien queremos. Hay por tanto que resolver cosas con el otro y con nosotros mismos.

8. Ser tolerantes. Todas las opiniones y opciones son respetables, hasta las que nos parezcan más extrañas. No olvidar que casi todo es subjetivo.

9. No quedarse enganchado después de discutir, con el tema de la discusión, con lo que no nos ha gustado que no ha dicho el otro como si hubiera ocurrido una tragedia.

10. Aprender de las discusiones. Si las utilizamos bien conoceremos mejor a la otra persona y a nosotros mismos, nos enriqueceremos personalmente y disfrutaremos de una mayor óptica y de una mayor amplitud de opinión y de acción vital.

REVISTA PSICOLOGÍA PRÁCTICA

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